Las Palabras de la Selva
- Opinión
Este libro nos provee de muchísima información respecto al impacto de la explotación petrolera de Texaco, información contundente y sorprendente. Las Palabras de
El estudio se enfoca en el impacto socio-comunitario generado por la explotación petrolera, a cargo de
El estudio es cualitativo y cuantitativo, se realizaron 1064 encuestas en las zonas afectadas, en 23 parroquias de Orellana y Sucumbíos, en aproximadamente 140 recintos (113 mestizos y 24 comunidades indígenas). Se trabajó con 6 grupos focales, de 4 etnias indígenas: cofán, siona, secoya y kychua y dos correspondientes a comunidades colonas de población mestiza en 17 comunidades.
El trabajo de análisis e investigación es riguroso, metódico y objetivo. Nos permite evidenciar la magnitud del impacto que generó la mala práctica petrolera de
El libro incorpora un componente novedoso, que es el impacto psicosocial y su lectura nos lleva a conocer como vivió la gente con este impacto, cómo eso afectó sus vidas. Talvez esta conjugación debe hacerse en presente pues muchos de estos impactos aún están allí. Su lectura conmueve, duele y espeluzna.
El libro fue una invitación para sentir Las Palabras de Selva y revivir Las Palabras de
Leer Las Palabras de
Muchas veces entender una vivencia ajena exige un trabajo personal, que talvez, de manera simplista podría decirse que pasa por tratar de “ponerse en los zapatos del otro”. Ejercicio que es necesario para dimensionar la gravedad de la situación, tan bien presentada a través de este libro.
Esta introspección requiere, en primer lugar, ubicar el origen ¿Cómo me vinculé con
La relación que establecí con
Pag. 30: Fue una vida linda, excelente. Teníamos la selva, la fauna limpia, había muchos animales. Vivíamos muy cómodos; sin bulla ni heridas, la selva era un paraíso. En el año 41 no había ningún blanco, solo había selva. Nuestro mercado diario era la selva, había mucha pesca en los ríos. Teníamos extensos territorios por dónde caminábamos, no teníamos límites. No conocíamos lo que eran las enfermedades, no habían gripes. Teníamos muchos rituales y encuentros con los poderes de la selva. …………..
Queda poco de esa imagen de la selva, ya no existe donde estuvo Texaco. Entre un 81 y 96% de la población encuestada señala una afectación grave a la naturaleza, como consecuencia de la actividad petrolera de Texaco, con la afectación de aguas, muertes de animales, rotura de piscinas o quema de crudo.
Continuando con el recorrido que yo hice recuerdo uno de esos viajes, a principios de los 90, un colega me invitó a dar unas charlas en el Colegio Pacífico en Sucumbíos y el fin de semana me llevó a ver la contaminación petrolera. Visitamos varios campos petroleros: sacha, guanta, los tetetes, entre otros.
Esta experiencia sin duda cambió totalmente mi visión de la selva, mis palabras de
Todo lo que nosotros trabajamos se va en esa enfermedad y no tenemos nada más, no va a quedar nada para nuestros hijos, ni para más tarde, solo los recuerdos.
Luego del dolor profundo, la rabia se apoderó de mi y empecé a reaccionar, empecé a fotografiar, a recorrer, a preguntar a investigar. Creo que nadie se puede quedar impávido frente a semejante atrocidad. La cantidad de información, estudios investigaciones que se han elaborado, recopilado y publicado respecto a este tema dan cuenta de que la situación preocupa, conmueve, exige acción, lleva a la reacción.
Una semana más tarde regresamos para filmar como se hacía la limpieza de una piscina. Viví otra vez algo estremecedor, los hombres ingresaban directamente en las piscinas llenas de crudo, sin protección alguna. Trabajaban en la limpieza de los derrames para tratar de ganarse el sustento diario. Era absurdo, no tenía ni pies de cabeza, por un lado paleaban el crudo y por el otro este seguía fluyendo hacia el otro lado del estero, el crudo, supuestamente recuperado se enterraba a pocos metros del derrame, dónde era evidente que con la lluvia irían a parar nuevamente al estero. Estaba claro que no se estaba haciendo ningún cambio y menos aún una limpieza. Este trabajo hacía que los hombres acabarán completamente cubiertos de petróleo, quienes, al final de la jornada, para regresar a sus casas, se limpiaban todo el cuerpo con diesel.
Las Palabras de
¿Cómo negar este impacto severo, grave, criminal? Las evidencias estaban allí, eran visibles, palpables, cada persona con la que se conversaba decía estar afectada, mostraba sus ronchas en la piel, mostraba que no tenía agua para beber, para lavar la ropa, para cocinar. Relato todo esto en pasado cuando la situación, en muchos casos sigue siendo muy similar y es lo que Las Palabras de
Hace algunos años me invitaron a participar en una inspección. Experiencia que puso a flor de piel lo que les acabo de contar y donde evidenciamos que remediación no ha habido. Tal como lo señala un miembro de la comunidad kichua de Rumipamba.
Pag 132 Remediación no ha habido, solo han dejado taponando, han dejado de botar por la vía, pero remediaciones hasta aquí no han limpiado nada, han taponado pero Texaco hasta aquí nada. Taponar es que abren un hueco grande y le ponen palos encima y chatarra y tanques y después con pala les botan la tierra, cuando el agua llega a ese punto, el crudo sigue saliendo. Eso no es remediación, es taponar.
Y volviendo a revivir ese taponamiento, en el que supuestamente se limpiaba y remediaba, en este ejercicio de reflexión, de tratar de ponerme en los zapatos del otro, me pregunté y creo que es importante preguntarnos ¿Cómo viviríamos en nuestra casa si no nos sentimos seguros? ¿Si los accidentes que generan contaminación son permanentes, si estamos expuestos al riesgo y encima de ello, no sabemos la gravedad que este entraña, si se empiezan a presentar problemas reiterativos que deterioran nuestra salud y no sabemos porqué? Cabe anotar, que 9 de cada 10 personas encuestadas no contaron con ninguna información proporcionada por
Toda la información claramente sustentada, analizada y presentada a través de Las Palabras de
Pag. 73: De aquí a 10 – 15 años nuestra nueva generación es un pesar, un dolor, de que nunca van a encontrar lo que encontraron nuestros ancestros, nunca van a sentir esa libertad de la selva. ¿No la van a sentir! Se pierde el contacto con la vida. Se pedió la vida, porque la selva para nosotros es eso.
Como vemos este sufrimiento no fue solo en el ámbito familiar sino especialmente colectivo y comunitario. Los efectos económicos de los accidentes fueron notables, en un 93% ocasionando pobreza, y destrucción de chacras en un 87%. Así nos lo cuenta una mujer mestiza de Coca:
Pag. 58 Antes había producción de animales y cultivos. Se podía vivir. Había café y a veces no se avanzaba a cosechar, producía demasiado. Pero desde que empezó a regarse el petróleo, el café se secaba y el cacao se ponía negro, los animales empezaron a morirse.
El equipo de investigación midió el grado de afectación por la actividad petrolera de Texaco, creó el índice de exposición acumulada, teniendo en cuenta la existencia de pozos, piscinas, mecheros, aguas de formación y otros desechos petrolíferos y además consideró el grado de afectación en función de accidentes. Esto determinó las características de la contaminación petrolera de las instalaciones de Texaco.
El estudio también incurre en la afectación al medio ambiente, el condicionamiento de sus prácticas en la caza, pesca y alimentación, así como los accidentes en la naturaleza, la familia o la comunidad. A mayor percepción de daño en el medio ambiente, mayor es la percepción negativa de las condiciones de salud personal y familiar. Leyendo la información relativa a impactos en la salud se me ponía la piel de gallina, ahora mismo me de escalofrió, tengo el corazón hecho puñete y un nudo en la garganta. Como mujer el impacto en la salud materno-infantil me impresionó mucho y me conmovió hasta las entrañas. La investigación da cuenta de que el número de abortos por familia aumenta a mayor grado de exposición. Una mujer mestiza de Coca relata:
Pag 91: Yo quiero dar un testimonio de lo que sufrí en carne propia. Yo perdí dos niños, estuve dos veces embarazada. Por haber lavado en el estero, que estaba corrriendo petróleo, a los 4 días empecé a ponerme mal y todo el cuerpo encogida y con mareos. A los 3 días tuve un aborto…El médico me dijo Sra ud está padeciendo de una consecuencia grave, usted vive seguramente cerca de un pozo, está bañándose en agua contaminada, por eso pierde a sus niños. La ultima vez que aborté , fuimos 5, yo y 4 vecinas en el mismo mes, era época en que el estero estaba contaminado todos los días con químicos y petróleo, eso fue en el año 1979.
Frente a toda esta mala práctica petrolera, Las Palabras de
Pag 125 Luego de que su esposo murió se la llevaron para que trabaje como prostituta en el campamento de Texaco. La llevaron aproximadamente 3 años por diferentes campamentos.
Su hermana fue violada cuando tenía 13 años, en 1972 aproximadamente en Santa Cecilia, en un Recinto más arriba de Dureno.
Cuando tenía 8 años fui testigo de la violación de
Que historia tan dolorosa….tan traumática! Les confieso que este viaje retrospectivo me ha resultado cuesta arriba, a más de hacerme revivir momentos impresionantes, me ha hecho retomar conciencia del enorme impacto socioambiental, psicosocial que sufre la población que vive en esa área, que era selva, antes de que llegue Texaco.
Les aseguro que Las Palabras de
Todo esto genera desasosiego y las preguntas surgen una tras otra ¿Cuántas investigaciones se han hecho y han demostrado que la contaminación y la afectación de la gente son indiscutibles? ¿Cuantas investigaciones más se necesitan? ¿Cuántas denuncias más, tendrá que hacer la gente para se respeten sus derechos, sus tierras, su selva, sus vidas? ¿Cuántas hectáreas más de selva serán destruidas por la explotación petrolera? ¿Cuántos años más habrá que esperar para que las áreas afectadas se reparen? “La justicia tarda pero llega”, se suele decir, es de esperar que estos resultados permitan que la justicia, que ya ha tardado bastante, finalmente llegue.
Esta Marea Negra en
Quito, 29 de abril de 2009
Lea el libro en:
http://pdf2.hegoa.efaber.net/entry/content/442/Las_palabras_de_la_selva.pdf
Del mismo autor
- Las Palabras de la Selva 24/05/2009
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