Medellín sitiada por la criminalidad
13/08/2009
- Opinión
En la ciudad de Medellín, según un informe publicado el pasado 25 de abril de 2009, por el periódico El Colombiano, se reportan 60 combos y bandas coordinados por alias “Douglas” y alias “Valenciano” de un total de 154 que reporta la Policía Metropolitana, por su parte otras fuentes estiman que éstas suman en la ciudad 370 y particularmente 29 de las que hacen parte o le “copian” a la Oficina de Envigado, tienen más de 10 años de existencia, lo que deja al descubierto la ineficacia de las políticas institucionales que se han aplicado equivocadamente por parte de las autoridades locales y nacionales en los últimos dos lustros.
Existe el estimativo de unos 8.000 hombres y mujeres en los combos y bandas que parecieran tener sitiados a los más de tres millones de habitantes del Valle de Aburrá. De estos 1.200 miembros de combos y bandas están vinculados a un programa de la Alcaldía de Medellín denominado “Jóvenes en Alto Riesgo”. el cual es bastante controvertido ya que de un lado, si estos jóvenes pertenecen a estructuras delincuenciales, no es que corran el riesgo de caer en la delincuencia, ya cayeron y esto los cataloga no como jóvenes vulnerables, sino de riesgo para la sociedad, de otro lado, se cuestiona que estos jóvenes reciban una retribución económica de la Alcaldía, mientras siguen delinquiendo, incluso y según denuncias han conformado un fondo para compra de armas donde cada joven aporta entre 30 mil y 50 mil pesos de su mesada. Delinquir en Medellín SI paga, es el mensaje que se envía con este programa, mientras los jóvenes no problema carecen de las oportunidades mínimas necesarias para salir adelante en condiciones de legalidad.
Pareciera ser que los gobiernos, para reconocer y garantizar los derechos fundaméntales de la población joven, requieren su pertenencia y actuación desde la ilegalidad, desde la criminalidad.
Es muy grave la situación de des-escolarización en instituciones educativas como consecuencia de las múltiples violencias y en particular de la confrontación y disputas armadas. En el presente año y sólo en un Colegio, son ya 85 los niños que sus padres han retirado por temores, ya han sido asesinados dos de sus estudiantes. Por su parte en la zona Noroccidental los salones que llegan a tener normalmente hasta 60 estudiantes en promedio cada uno, hoy en algunas instituciones no llegan a los 15.
Según la Personería Delegada para los Derechos Humanos de la ciudad, ha crecido el desplazamiento intraurbano con relación al año anterior, mientras en 2008 esta entidad recibió 1826 declaraciones, en lo que va del 2009 ha recibido 1962; en el transcurso del año las balaceras indiscriminadas a cualquier hora del día se han incrementado; se han reportado 7 masacres en el Valle de Aburrá y 65 homicidios múltiples sólo en Medellín; las denuncias por desaparición forzada van en 290 casos. En estos primeros ocho meses de manera particular hay que señalar la desaparición forzada de tres menores de edad a manos de oficiales de policía en el municipio de la Estrella, todas ellas mujeres, en lo que podría denominarse una nueva modalidad de desaparición forzada por parte de organismos del Estado, esto sumado a que es Antioquia la región donde más hechos de los llamados falsos positivos se han registrado. Ocurrirá en Medellín o se estará replicando la salvaje experiencia del bajo cauca antioqueño de no dejar rastros de los asesinados recurriendo a la desaparición de los cuerpos para que no afecten las cifras de homicidios, ni generen mayor alarma ciudadana. No es posible olvidar las declaraciones de algunos comandantes de las AUC en el sentido de que la práctica de la desaparición fue una sugerencia de miembros de las fuerzas militares para no desvirtuar los logros de la Seguridad Democrática.
Al comienzo del año por la ciudad circularon panfletos que amenazaban de muerte principalmente a jóvenes y mujeres que estuviesen en la calle después de ciertas horas, obligando a un “toque de queda forzado” por el miedo, estos panfletos no solo se regaron por la ciudad, sino también por el departamento y otras ciudades capitales como Bogotá. Algunas fuentes afirman que las propias fuerzas de policía y militares serían responsables de la distribución de dichos panfletos.
Por todo lo anterior comienzan a reaparecer las fronteras entre sectores o barrios so pena de muerte para quien las traspase, ante los enfrentamientos entre organizaciones delincuenciales que procuran el control territorial y dentro de éste el manejo de las economías legales e ilegales, muchas veces con la complacencia y aprobación de agentes vinculados a la institucionalidad.
Para complejizar el panorama, la ciudad experimenta un incremento en las cifras de criminalidad, 1.097 homicidios a treinta y uno de julio, lo que significa un aumento de más del 100 % comparado con 1.044 registrados en todo el año 2008, de mantenerse la tendencia sobrepasará el 200 % de aumento. Según reportes de la prensa local, encontramos que la ciudad esta llena de armas; y eso que estas son sólo las pocas que se entregan en el marco de una campaña por el desarme, las incautadas y las disparadas; es alarmante el numero de fusiles y armas de largo alcance incautadas y las muertes ocasionadas con este tipo de arma en lo que va corrido del año. Para citar un ejemplo, en una requisa realizada en el mes de abril a la cárcel Bellavista por parte de las autoridades, se reporta la incautación de 8 revólveres, 3 pistolas, munición, 8 armas blancas. Que inseguridad con el INPEC, seguramente fue a sus espaldas. Y eso que en Medellín y Antioquia está prohibido cualquier porte de armas. Así las cosas, resulta extraño que el concejo de Medellín haya aprobado una bonificación o prima económica a los funcionarios del INPEC como reconocimiento a su función.
En otro sentido, pero igualmente cuestionable se incrementó la modalidad de hurto en apartamentos. Para el ejemplo una nota publicada por el periódico El Colombiano el 16 de abril “robar una casa milímetro a milímetro, llevarse sus puertas, marcos, pasamanos, grifos y tablas del piso, es algo que por desgracia pasa con alguna frecuencia en Medellín y esto ha ocurrido con una casa quinta ubicada en una de las esquinas del parque de Bolívar”, en pleno centro de la ciudad y con un puesto de policía al lado. ¡El colmo!
Pero qué ha generado que los hechos de criminalidad se disparen en la ciudad justamente cuando las guerrillas no son un factor de desestabilización, supuestamente se desmovilizaron los paramilitares y contamos con una política de Seguridad Democrática que se fundamenta en el aumento de pie de fuerza y equipamiento logístico y tecnológico. Este cuestionamiento señala una discusión que empieza a darse en algunos círculos políticos, sociales y académicos, a cerca de si se puede hablar de la existencia o no de paramilitarismo en la ciudad. Veamos: los niveles de connivencia entre instituciones del Estado y la criminalidad se mantienen. Ese no es un asunto nuevo y lo más grave es que pareciera que existe una alianza entre algunos funcionarios del Estado y todos los sectores de la criminalidad organizada. No se asume ni desde el gobierno ni como sociedad, la responsabilidad ética y política de “limpiar” las instituciones, de establecer los controles suficientes para que no entre la criminalidad y como sociedad se legitima la ilegalidad con la justificación de “es necesario” o con aparente indiferencia, las y los ciudadanos justifican la ola de homicidios aduciendo que los muertos son entre “ellos” mismos. ¿Hemos formado una sociedad con sustento de prácticas mafiosas y controles paramilitares?
La connivencia y la tolerancia configuran una alianza. El que algunas instituciones del Estado se crucen de brazos a esperar que los criminales se enfrenten por negocios ilegales y control territorial, significa cohonestar, darle estatus, reconocimiento como actores de autoridad, auspiciarlos, es decir, promoverlos y como las alianzas no son gratuitas, allí hay un gana-gana entonces están al servicio de… ¿Entonces son o no paramilitares?
Los niveles de pactación que se han dado en ciudades como Medellín, con programas como la Asesoría de Paz y Convivencia, la Mesa de Derechos Humanos de Bellavista, el Programa de Paz y Reconciliación, Jóvenes en Alto Riesgo, por medio del cual se entregan recursos estatales a grupos delincuenciales o que le hicieron trampa al proceso de desmovilización a cambio de “hacernos pasito”, la Red de Apoyo Ciudadano de Metroseguridad instancia de la alcaldía de Medellín, y la policía que es vista por los habitantes de las comunas de Medellín como los cuidadores de los criminales ¿no es una forma de auspiciarlos y legitimarlos? ¿Será solo sensación de paramilitarismo?
Para los habitantes de la comuna 6 en la zona Noroccidental, donde tienen presencia 35 bandas criminales y se ha aumentado el homicidio en un 200% en lo que va del presente año, es clara la pactación, así lo señala el informe especial Nº 2 de la Personería de Medellín, fechado el 12 de agosto. “la Policía concentra sus operativos en contra de los jóvenes que se encuentran solos, pero no actúa frente a los grandes grupos. Además afirman que existe una marcada desconfianza hacia los miembros de dicha institución por su presunto vínculo con grupos armados ilegales y por su falta de respeto a la libertad e integridad de los jóvenes, especialmente de los que habitan en los lugares más violentos de la comuna. En este sentido se afirma que en el barrio Efe Gómez, la Policía de la estación Santander tiene un acuerdo con alias “Soto” quien domina esa zona” Este es sólo un ejemplo de lo que pasa en la ciudad.
Después de la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara BCN, la criminalidad en Medellín, nuevos, viejos o transformados “paras”, a mas de los negocios ilegales del narcotráfico y la extorsión que nunca dejaron, han incursionado en otros mercados; los juegos de azar; red de panaderías y pequeños mercados de abarrotes; pero lo novedoso, por así decirlo, para una ciudad capital como Medellín, es la incursión en los presupuestos municipales por la vía de programas como el Presupuesto Participativo, los ya mencionados “jóvenes en alto riesgo” y la red de apoyo ciudadano de Metroseguridad, que mantiene vivas a las CONVIVIR. Según un informe del centro de investigaciones urbanas CIU, se han identificado “alrededor de 19 agrupaciones las cuales están compuestas por desmovilizados ex -paras, ex –milicianos, ex -policías y miembros activos del paramilitarismo y la mafia”.
Pero lo que mejor ejemplifica el nivel de pactación, tolerancia o connivencia que se tiene por parte de la institucionalidad con los criminales, es el hecho ocurrido hace 20 días tras la muerte, por causas naturales, de uno de los jefes de la Banda denominada los Triana; el duelo paralizó arte de la ciudad, el transporte, el comercio, entre tanto la autoridad “legitima” observaba expectante mientras acompañaba el cortejo fúnebre, el cual era escoltado por hombres armados que además hacían disparos al aire. Algunos califican el hecho como un desafío de la criminalidad a la institucionalidad; lo que queda claro es quien tiene el poder en la ciudad, quien controla el territorio, quien maneja las economías; los Triana no son una simple banda criminal, tienen cooptados individuos de la institucionalidad. Surge de nuevo el cuestionamiento, ¿Delincuencia común con comportamientos paramilitares?
- Gina Margarita López es Ensayista y docente universitaria
Fuente: Semanario Virtual Caja de Herramientas Nº 171, Corporación Viva la Ciudadanía. www.vivalaciudadania.org
https://www.alainet.org/es/active/32407
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