Yo ya tomé mi decisión ¿y usted?

11/02/2013
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Me considero un hombre pensante. Por eso tomé mi decisión hace años. Pero se aproxima el 17 de febrero/2013 y debo confesarme, antes de que sea demasiado tarde. Yo respeto lo que cada cual (en tanto ciudadano de este país; o casi) haya decidido; pero como soy un escribiente de profesión, debo decir lo mío, cuando estoy a tiempo. No vaya a ser que el señor Domingo y sus muchachos, me salgan a decir que es demasiado tarde; y por eso me multan. ¿Qué sé yo? No soy ni siquiera candidato presidencial; y por eso no tengo la capacidad de auto designarme un “perseguido político” y tengo que pagar. De lo contrario, voy preso.
 
He estado atento a lo que proponen los y las candidatas presidenciales y/o vicepresidenciales. Y no sé si estoy mal o bien; pero encuentro una similitud entre ellos, por no decir una pobreza política extrema. La mayoría promete “mejorar” lo que ha hecho el economista Rafael Correa, que fue elegido en el 2006 (a finales) y que ha roto todos los records políticos, hasta aquí logrados, en materia de elección presidencial y reelección. En este Ecuador, país chiquito de Suramérica, ni siquiera el doctor José María (Velasco Ibarra) pudo cumplir sus mandatos en cinco veces. Sólo de 1952 a 1956, pudo terminar el que le correspondía. Los demás, fue botado de Carondelet, como él lo hizo en 1944. Y eso que era el doctor Velasco Ibarra.
 
Comenzaré por el principio, para no ser más que don Perogrullo. Y el principio se llama Guillermo Lasso, un banquero de Guayaquil, que hace años apareció en la pantalla chica (la televisión) con una sonrisa de oreja a oreja, proclamando a los cuatro vientos su banco del barrio. Yo me dije para mi mismo: esa sonrisa no puede ser sino presidencial. Lamentablemente, no me equivoqué. El señor Guillermo Lasso supuso que los y las ecuatorianas, éramos desmemoriados, y que no nos acordábamos que fue superministro de economía, precisamente de Jamil Mahuad, el que nos dejó clavados en la dolarización USA (enero del 2000) y se fue mejor, a dictar clases en Harvard (EE.UU).
 
La sonrisa del heredero del ingeniero León Febres Cordero (que en paz descanse) no fue sino el principio de lo que vendría después. Don Guillermo Lasso les escribió unas cartas a los hijos (¿quién no puede escribir a los hijos y a los nietos?) y “metió la pata” al proclamar que durante su gobierno (si gana las elecciones, cosa muy difícil) subirá el bono de la pobreza, a los y las “vagas” de este país, de 35 a 50 dólares mensuales. El resto de los banqueros deben estar odiándole porque el Presidente actual, economista Rafael Correa, ni corto ni perezoso, les subió a los 50 dólares prometidos por Lasso, pero restándoles lo que los banqueros debieron haberle pagado al Estado, de sus ganancias. De los 400 millones de dólares, y pico, que ganaron en el 2011, los banqueros tuvieron que dar al Estado para pagar el bono, a cerca de dos millones de ecuatorianos y ecuatorianas, de las ganancias que, con plata ajena, tenían estos caballeros. Eso no le perdonarán nunca.
 
Me quedan 6 más. Va por la quinta vez que el super millonario, señor Álvaro Noboa Pontón, de Guayaquil, vuelve a la palestra pública, como aspirante a Carondelet. El mismo lo ha dicho: que nadie le gana en hacer plata. Y lo ha demostrado, hasta la saciedad. Para eso solo tiene que ser auto candidato presidencial; así pierda. Cuando ya es candidato presidencial y quieren cobrarle, debe (solo por el año 2005) la bicoca de 90 millones de dólares (sin intereses) y como no quiere pagar, se declara “perseguido político” En esto se parece al señor Emilio Palacio, que sin que haya motivo alguno, se fue a vivir en Miami (EE.UU.) porque quiso y porque ahí le tenían los herederos de la fortuna Pérez, la “chamba” que necesitaba para vivir. Solo que su mujer (me refiero al candidato presidencial) de apellido Azin, que es médica, era de que le diga al señor Noboa que cuando hace regalitos (como lo visto por la televisión, oído por la radio y leído en la prensa escrita) es como denunciarse, de acuerdo a la Ley Electoral en vigencia. Dicen (no está comprobado) que el propio Mahuad, le robó la presidencia en 1998. Y como no puede salir del país, por orden judicial, se ha proclamado “perseguido político”. Y como le multaron por estar llevando regalitos, no quiere pagarle al Estado ni la multa (algo más de 3 mil dólares) peor los 90 millones de dólares que debe. Es decir, el super millonario Noboa no quiere pagarle al Fisco nada. Para eso es candidato presidencial. ¿Y cuando no lo sea?
 
Me quedan algunos. El próximo tiene por nombre Lucio Gutiérrez Borbúa y gobernó este país de principios del 2003 a abril del 2005, cuando debía hacerlo hasta el comienzo del 2007. Fue echado del poder por los “forajidos” nombrecito que muchos (el actual Presidente) lo utilizaron porque así lo pedía el buen señor y el fotógrafo chileno (residente en este Ecuador) que murió un día antes de que don Lucio deje el poder. Ha prometido en campaña que no va a volver a cometer los mismos pecados que los cometió ayer. Nadie de las y los ecuatorianos le cree en lo que se ha compuesto, solo en eso de correr al helicóptero salvador, sin caerse. Anda diciendo que durante su gobierno (2 años y pico) les iba mejor a los y las ecuatorianas; a lo que el propio Presidente-candidato (el economista Rafael Correa) le responde que mejor nos iba a todos, cuando a inicios de la República (1830) y que entonces a todos nos iba mucho mejor, ya que los costos de los productos no aumentaban.
 
Olvidaba al pastor señor Nelson Zabala, que es uno de los pocos “obispos luteranos” que hay en este país. Trata de reemplazarle a don Abdalá Bucarám (agosto de 1996 a febrero de 1997) que a título de “perseguido político” sigue gozando de la buena vida en Panamá, desde hace 16 años. Yo sostengo que hubiera estado en la cárcel unos 4 meses (como lo estuvo su sucesor, don Fabián “Fabiolo” Alarcón) que siendo Presidente del Congreso pasó a Presidente Interino del Ecuador, aún cuando no había esa función en parte alguna. El obispo, señor Zabala, tiene lengua larga (igual que su querido Abdalá, el exilado permanente en Panamá) y por tener la lengua larga, pretende ser más papista que el Papa, y eso que le tiene de “asesor” al diputado Abdála Junior. Al pobre señor le salieron al paso los carismáticos y los que no lo son; y le obligaron a callarse. A poco reapareció el señor don Abdalá Bucaram, quien, rompiendo su cómoda vida en Panamá, le salió al quite. Don Zabala anda por ahí disputándose con los “nuevos” el último puesto. Al extremo que don Abdalá junior y su agraciada esposa (doña Gabriela Pazmiño) andan tratando de que por lo menos sean elegidos asambleístas, para no quedar tan mal...
 
Aún tengo que hablar del Alberto Acosta y de su Alianza de Izquierdas, nombrecito puesto por el principal periódico sipiano (de la SIP-CIA) El Comercio de Quito. Yo sigo sosteniendo que don Alberto tenía algún chance en su Alianza País y que era el heredero natural del economista Correa. Digo mal. He leído algunas cosas del economista Correa y de mi “tocayo” Alberto y sostengo que más me gusta el Alberto, como “analista político”. Solo que este, cuando era Presidente de la Asamblea Constituyente que se estableció en Montecriti (la tierra de don Eloy Alfaro) pretendió extenderse “un par de meses“ más, hasta terminar el tarea. Y tuvo que dar un paso al costado porque tal pretensión podía dar al traste con el proyecto Correa. Desde entonces, el tocayo Alberto anda muy unido al Movimiento Popular Democrático (MPD) que se especializó en tirar piedras al que pasaba por la U. Central; y que no ha le ha rendido cuentas a nadie. ¿No son (o eran del MPD) los que dieron soberana paliza al otro aliado de estos días, el señor que fue Vicepresidente de la República, don León Roldós, solo por haber sido hermano del Presidente que murió en el sur del país, un 24 de mayo del 2001, cuando fue Presidente (por sucesión) el Dr. Oswaldo Hurtado Larrea.
 
Me quedan los dos jóvenes que ojalá se estén preparando en estas elecciones. Me refiero a don Norman Wrigth y a don Mauricio Rodas. Los dos, con sólidas bases de la derecha en actividad. Ojalá se acuerden de los dos después de unos años y cuando la derecha económica y política regrese. Porque la “ley de péndulo” está en vigencia; y quién sabe.
 
He dejado para el último mi decisión. Como está prohibido, por Ley, que declare mis inclinaciones políticas y trate de inducir a viejos y jóvenes (hombres y mujeres) a votar por alguno, me abstengo de hacerlo. Solo sé que yo y mi familia vamos a votar el próximo domingo 17 de febrero. Por alguien que ojalá esté en el Poder unos 20 años más. He dicho una barbaridad; pero, de las esperanzas también vive el hombre.
 
Alberto Maldonado S.
Periodista – Ecuador
 
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